viernes, 30 de junio de 2017

Emigrar y Regresar. Volver también es una posibilidad

Cuando se inicia el planteamiento de emigrar son muchos los escenarios que la familia supone. Se realizan las debidas investigaciones, se pregunta a familiares, conocidos y desconocidos. Muchos ingresan en grupos de diferentes redes sociales para despejar sus dudas. Sin embargo, hay un escenario que muy pocos toman en cuenta: REGRESAR

Solo pensarlo muchos lo consideran como una invitación al fracaso de la experiencia. Recuerdo en un foro sobre algún tema migratorio haber preguntado si el regreso existía entre sus escenarios y la sola pregunta fue tomada con un escándalo magnificado. Muchos argumentos salieron en el momento, obviamente argumentos muy válidos para quien los emite, pero no dejó de hacerme ruido el que Regresar no fuese considerada una opción.


Sabemos que cada experiencia es única, y los factores que intervienen en cada proceso son incomparables, pero también es un hecho que hay situaciones que así no le demos espacio ni en el pensamiento pueden suceder. En lo personal, siempre dije que de no resultar podríamos regresar a nuestro país de origen al cabo de 6 meses. Nunca viendo la experiencia como una fracaso, si no como un escenario más, de los muchos que nos planteamos. Poco conocemos o se lee de experiencias no satisfactorias en este aspecto porque ciertamente son muy pocos quienes se animan a compartirla. 

Estando claros que es una posibilidad real a la cual se enfrenta todo emigrante, compartimos una experiencia verdadera donde el regreso se presentó como una posibilidad. A petición de quien escribe, únicamente el nombre fue cambiado.




Mi experiencia migratoria:


Emigrar no es solo quererlo, desearlo, ni tomarse a la tarea de investigar todo acerca del país, va más allá... Una mezcla entre suerte, ganas, fé y estar en el lugar y momento ideal para que todo eso se de. Nuestro propósito de emigrar nació principalmente con la intención de poder ofrecer a nuestras hijas un mejor futuro, en un país que aunque no fuese el país que las vio nacer, si las viera crecer y les diera mejores oportunidades que las actuales en Venezuela. Elegimos Argentina luego de más de 6 meses de búsqueda de información, de ubicar y legalizar todos los documentos necesarios y de la que creo, fue la decisión más difícil: quién seria la punta de lanza en este proyecto familiar.

 En mi caso mi esposo se encontraba (y aún es así), relativamente estable a nivel laboral y yo Administradora de profesión, desempleada desde hace más de 4 años. Por tal motivo pensamos en que yo tenia menos que perder a nivel laboral. La idea inicial era irme 3-4 meses y en ese tiempo mi grupo familiar me alcanzaría en Argentina, dónde ya por lo menos a lo cual yo debería estar trabajando. En noviembre de 2016 partí a tierras del Sur dejando mi corazón en Venezuela con los míos. Al llegar a Buenos Aires me sentí tan extraña por el hecho de tener tiempo a solas de sobra, cosa que con hijos pequeños es difícil encontrar. Mi norte era buscar empleo, ubicar colegios públicos, rendir al máximo mi capital y recibir a los míos en 3 meses. Pensaba que mientras más rápido consiga empleo mas rápido estarán conmigo.

Llegue en pleno verano y muchos me decían que el país se mueve muy poco a nivel laboral en esta época pero no pierdas la fé. Caminé todas las avenidas dejando CV todos los días durante un mes, así a parte de que mi currículo estuviese en muchas empresas, esto me ayudaba a llegar cansada a la residencia y no pensar mucho ni deprimirme por estar sin los míos. Por otra parte las noticias de mis hijas en Venezuela, era sobre lo triste que estaban y lo mucho que les estaba afectando esto en su escolaridad, tanto que surgió la opción de que una de ellas fuese sacada del colegio porque solo lloraba a diario. Mi mente y mi corazón se disputaban diariamente cual era la mejor decisión porque mi intensión no era dejar marcas negativas en mis hijas.

Luego de vivir 4 meses en Argentina, meses en los cuales tuve un especial apoyo de una gran familia de amigos que me abrió las puertas de su hogar, de tener amigos venezolanos incondicionales pero a su vez solo haber conseguido realizar trabajos temporales, no lograr estabilizarse como creíamos, con el capital agotándose, la situación en Venezuela empeorando, además sabiendo que el tiempo se iba a extender quien sabe por cuanto más, nos sinceramos y pusimos en una balanza lo que tenia en Argentina y lo que tenía en Venezuela.

Con sentimientos encontrados regresé a casa con los míos. Mi experiencia migratoria personal no se concretó. Mi pensar luego de la experiencia vivida es que la familia debe tratar dentro de lo posible de salir junta, sobre todo cuando hay niños pequeños de por medio y más aun si es la madre quien dará el primer paso. Hay que tener muy claro, que los tiempos planteados quizás no se den como se planearon y además, saber que en Venezuela está latente una situación que puede hacer que unos quedemos de un lado del mundo y los otros del otro lado. Mi experiencia, no la cambiaría, porque ciertamente todo conlleva un crecimiento espiritual, como persona y hasta sentimental. Que si alguna(o) me juzga o piensa que debí quedarme, creo y se que por muchas razones tomé la mejor decisión. Mi motivación siempre fue la misma: Mi familia.




No siento que fracasé, sino que no me enfrasqué en llevar a cabo un proyecto que en la práctica no resultó de la mejor manera para mi y los míos. Añoro poder volver a Argentina con los míos y mostrarles lo bello, lo hermoso de sus parques y lo rico de sus facturas y pizzas. Siempre estaré agradecida con ese país porque en el conseguí apoyo de quien ni me conocía, amistades a prueba de todo y aprender a ver las situaciones con un lente amplio y sin prejuicios. Hoy en día buscamos reinventar nuestro modo de emigrar para como familia dar ese paso y apoyarnos como solo juntos sabemos hacerlo.

 No perdemos las ganas y  estábamos buscando otro destino quizás más cerca y menos costoso, pero definitivamente haría diferente dos cosas:
 1. No emprender el proceso de emigrar sin mi familia, porque creo que aunque la situación pueda llegar a ponerse dura estando ya en el otro país, estar con los tuyos hace llevadera las angustia, inquietudes y hasta la tristeza.
 2. En caso de emigrar sola tendría que no plantearse fechas o tiempos irreales porque depende mucho de las oportunidades, suerte y de como prospere en el nuevo país.

 Creo que esta experiencia no funcionó en parte por la edad de mis hijas (3 y 7 años) y plantearnos metas irreales de tiempo estando unos en Venezuela y yo sola en Buenos Aires. Mi principal recomendación si tiene hijos, es tratar en lo posible de emigrar en familia. Que se tenga en cuenta que debe tener un buen capital por lo menos para 6 meses de renta, comida, papeleo, esparcimiento, etc., y que emigrar no es un juego ni unas vacaciones. Tomarse las cosas muy en serio buscando siempre evitar pasar trabajo al extremo en el otro país. No exponer a los hijos a situaciones penosas o convertir el emigrar en una consecuencia riesgosa. ¿Por qué crees que nadie cuentas sus experiencias migratorias no exitosas? Creo que nadie comparte sus fracasos migratorios porque como seres humanos no estamos tan abiertos al "fracaso". 

Desde siempre queremos triunfar en lo que hacemos y no sabemos que de los "fracasos" también se aprende, se crece como persona y se es más humano. Realmente, no siento que fracasé, sino que en mi caso y para mi familia y su bienestar no funciono. Así de simple. Ame la experiencia y se que en familia la hubiese adorado. Desde siempre y como parte del plan, siempre hablamos que existía la posibilidad de regresar, dijimos: voy pruebo, conozco el país y lo intento, si no me va bien me regreso. Siempre fuimos flexibles en eso y mi esposo me apoyo muchísimo con esas palabras siempre. Era un país que no conocíamos y pensábamos mucho en sí lograríamos adaptarnos sin conocerlo siquiera. A pesar de haberme preparado mucho, tengo una agenda con todos mis apuntes y a nivel de papeleo llevaba todo, a nivel de información me empape de todo y más, de hecho así llegue al grupo de Maminmigrante, donde me apoye bastante en información más práctica que teórica. Un tema que no conocía del todo, era que tan baja era la posibilidad de ubicar empleo. De todo lo vivido, sé que lo único que haría diferente sin necesidad de análisis, es estar en familia siempre juntos. 


Margarita, 36 años.

La responsabilidad de las opiniones expresadas en los artículos y colaboraciones firmados incumbe exclusivamente a sus autores.

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