viernes, 16 de junio de 2017

#SERMAMINMIGRANTE Tres Experiencias de Madres, Venezolanas y Emigrantes.

Ser una mamá inmigrante es una realidad que en la actualidad vivimos muchas mujeres en el mundo. Compartimos la historia de tres madres, quienes junto a su familia, viven su día a día lejos de su país de origen.
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Doble razón para emigrar

Tomar la decisión de salir del país, de dejar a tu familia, no es tarea fácil. Recuerdo el día que hablando con mi esposo dijimos "nos vamos del país" surgió en mi unas risa de esas nerviosas, pero poniendo siempre presente la fe en Dios de que era la mejor decisión para nosotros, ya que como padres lo primero es velar por la seguridad y bienestar de tus hijos. En nuestro caso teniendo un niño con condición especial (hidrocefalia y sordo ceguera) quedarnos era jugar con su salud.

Después de elegir destino, comienza un transitar de buscar pasaje, documentación necesaria y sobre todo la gran pregunta, como le hacemos entender a Benjamín todo lo que se viene, ya no estarán por un tiempo ni las abuelas ni los primos ni sus amigos.  Lograr conseguir pasajes y ese día enterarnos que estaba embarazada fue una locura de emociones.  Si bien nos daba más miedo, ahora la razón era doble.

Luego de mucho llegamos a Argentina, un país totalmente distinto en cultura y aunque hablemos español algunas veces no nos entendemos (al principio, luego aprendes).  Llegamos a casa de unos amigos, quienes muy amables nos abrieron las puertas de su casa. Y entre todo el estrés que conlleva llegar, tomar turno para todos los trámites, tomar los turnos para controlar el embarazo y como madre involucrar al niño y hacerle partícipe de todo lo que ocurría.  Aunque hemos tenido tiempos duros, también hemos crecido y aprendido como familia.

Al llegar el nuevo bebé, fue una luz y una compañía ante tanta soledad.  Esta historia continua, ellos crecen y nuestro agradecimiento ante un país que nos abre las puertas y nos da oportunidades de avanzar y garantizar los derechos de nuestros hijos también.

Ser inmigrante no es una tarea nada fácil hay que ser constante, paciente, perseverante, afrontar los cambios y saber que los momentos difíciles pasarán y que después de la tormenta llegará la calma... y mientras se está en calma saber disfrutarla.

Elvia, 28 años
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Ayuda a otros

Mi nombre en Inrra, lectora por convicción y orgullosa mamá de nacho (3 años) y esposa de Mainor. Venezolana, y desde hace 5 meses formó parte de la diáspora venezolana en Argentina.

Me parece loable lo que haces,todo cuanto se pueda hacer por el prójimo es loable. Me gustaría compartir algunas cosas que me han ayudado en este proceso de ser emigrante.  Tal vez pueda ayudar a otras personas que de seguro pasan por lo mismo.  Una clave importante es la actitud con la cual sales de tu país. Que no lo hagas bajo la rabia ni el miedo (si miedo aunque es bastante difícil lo reconozco).  Y no menos importante es la actitud con la cual llegas.
Pide permiso a esa nueva tierra, agradece y pídele que te reciba.  Comentale acerca de lo que quieres de ella pero también de lo que vienes a dar,de tus conocimientos, aptitudes y capacidades.

Y sobre todo ayuda, ayuda con tu mucho o tu poco a quien como tú pasa por la misma situación.  Una palabra de aliento, ayudarle con una dirección, aclararle como se hace un trámite, desde lo más mínimo puede ser de gran ayuda para una persona o una familia.

Recuerda que estás en un nuevo país cuya cultura debes aceptar y entender más que criticar, y como mamas hacer más sólida aún la relación familiar, tener mucho valor y fuerza e ir tras los sueños tras aquello que viniste a buscar.

Agradece sobre todo la experiencia de estar en otro país, de darte cuenta que eres pequeño en el mundo, que hay cosas maravillosas en otras culturas, permitirte el respeto al otro como quizás nunca lo pensaste.

Han sido 5 meses.....largos en contenido jajajaja. Hoy sin duda alguna mi familia y yo no somos los mismos y eso, eso también le agradecemos todos los días.
Espero te guste y puedas conseguir sonde compartirlo con tu comunidad. Se despide otra mami emigrante por acá.

Inrra. 33 años
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Con adolescentes

Quiero compartir con ustedes nuestra experiencia migratoria de Venezuela a Buenos Aires.

Como todos la decisión emigrar no es fácil, pero mi esposo y yo como familia, pusimos en primer lugar a nuestros hijos, por cuatros razones principales:
1 Por seguridad.
2 Alimentación.
3 Salud.
4 Educación.

Llegamos a Buenos Aires en Septiembre del 2016 con nuestros 3 hijos: 12, 17 y 19 años de edad.

En estos 9 meses no ha sido todo fácil, sobre todo la adaptación, pero tampoco imposible.

En el primer mes nuestros 2 hijos más grandes consiguieron empleos en comida rápida, mientras a mi esposo y a mi ni para una entrevista nos llamaban.  Mi hijo más pequeños trepandose por las paredes, tratábamos de alternar la búsqueda de empleo, con vivienda y en el tiempo libre conocer como movernos y procurarle distracción.

Al segundo mes nos mudamos, lo cual consideramos un logro, ya que todos quieren recibos de sueldo, 2 meses de depósito y uno adelantado, recibos de pago ( en caso de temporal) si lo buscábamos con más tiempo (garantía inmobiliaria).  A mi me llamaron para una entrevista y gracias a Dios quede! Mi esposo consiguió al sexto mes.

Nuestros hijos ya tienen 13,18 y 20 y  el menor ya va a un cole publico y los mayores siguen trabajando y estudiando en la universidad pública.

Al ver a nuestros hijos ya encaminados, nos da fuerza de seguir adelante y aplacar un poco el dolor de estar fuera de nuestro Pais y alejados de nuestra familia.

Como consejo: hablen mucho con sus hijos, aconsejenlos, escuchenlos, no los pierdande vista y denle apoyo y amor! Actualmente la juventud se expone a muchas distracciones y problemas basados en una falta enorme de valores  (esos,que solo lo pueden dar‎ en el hogar) y amor, mucho amor!!!

MariCarmen, 41 años


La responsabilidad de las opiniones expresadas en los artículos y colaboraciones firmados incumbe exclusivamente a sus autores.

martes, 13 de junio de 2017

Emigrar con Pre y Adolescentes. Como prepararlos


Manejar el proceso migratorio requiere de preparación y trato especifico según el núcleo familiar que lo maneja. Es por esto, que en una serie de entregas, manejaremos recomendaciones y experiencias sobre como afrontar el proceso con niños, pre adolescentes y adolescentes.

Joana Alenso de @psicologiaparami nos escribe sobre el tema y compartimos la información que nos deja:

Actualmente en nuestro país se está dando un fenómeno bastante particular, que en muchos casos es una ayuda: muchos adolescentes se quiere ir.  Piden emigrar. Preguntan por qué su familia no se ha ido aún. Saben que lamentablemente, en nuestro país tienen menos oportunidades de conseguir la anhelada libertad y también muchos están acostumbrados a ver a sus amigos partir y muchos también, lamentablemente, tienen miedo y por eso desean irse. En este caso es importante lo siguiente:

1⃣ No subestimar las dificultades de adaptación que puedan presentarse al emigrar.
2⃣ Ajustar las expectativas de nuestros jóvenes. No es que en el nuevo país todo será perfecto o que la libertad de salir será infinita, o que será como estar de vacaciones. No es un paseo. Es iniciar una nueva vida.
3⃣ Hacerlo participe del proyecto migratorio. No para tomar decisiones sino para entender la situación migratoria con la que se instalarán en el nuevo país.
4⃣ No dejarnos presionar o chantajear por las demandas de un adolescente. Es importante que entiendan que cada decisión que tomemos al momento de emigrar, sobretodo en el ámbito financiero debe ser ajustada a la realidad familiar y no a un capricho.
5⃣ Al igual que en otras situaciones importantes, abrirles el espacio para hablar acerca de lo que pueden sentir, si en algún momento tienen miedo o ansiedad, o si llegan al nuevo país y les cuesta adaptarse. Es muy importante que nuestros hijos sepan que pueden contar con nosotros para hablar.

Ahora, con el adolescente que NO se quiere ir, es un poco más compleja la situación. La adolescencia es la edad donde los amigos son una prioridad, donde se afianza el sentido de pertenencia y la identidad de grupo. Por ello, emigrar con adolescentes es a veces, bastante difícil. Algunas recomendaciones bastante básicas son:
1⃣ Conversar con nuestro adolescente desde las etapas iniciales del proyecto migratorio. Que nuestro hijo o hija sepa que estamos planeando emigrar.
2⃣ Ser empáticos con nuestro adolescente. Que sepa que nosotros entendemos lo que significa para él y que las decisiones que estamos tomando son por su bienestar. Que no es una decisión para lastimarlo.
3⃣ Explicarle nuestro plan y mostrarnos receptivos a aceptar sugerencias. Que sienta que es escuchado.
4⃣ Garantizar canales de comunicación con sus amigos y familiares. Skype, WhatsApp, redes, etc.
5⃣ Permitirle decidir sobre ciertos aspectos básicos, por ejemplo dejar que decida si quiere regalar o donar o vender algunas de sus pertenencias, dejar que decida si quiere o no hacer una despedida con sus amigos y parientes, dejar que decida si lleva algunas pertenencias de valor especial para él.
6⃣ Investigar junto a nuestro adolescente, sobre el nuevo país. Lugares interesantes, cultura, moda, grupos musicales. Alentarlo a conocer aspectos interesantes de este destino.
7⃣ Investigar además sobre universidades y posibles carreras a estudiar, esto para crear una idea de como podría ser el futuro en el nuevo país.
8⃣ Si vemos que nuestro hijo o hija está muy afectado por esta situación, buscar ayuda profesional.




Como mama inmigrante de adolescente y pre adolescente, Irma Quiñones de @gestaltaldia nos comparte su experiencia:

Emigrar con hijos es un proceso demandante de recursos, y cuando son pre-adolescentes o adolescente pudiese tener un poco más de dificultad.  Les voy a hablar de mi experiencia como madre de adolescente (13 años) y de pre-adolescente (11) que ha emigrado recientemente Venezuela a Argentina.

Antes de venir mi mayor temor era la integración de mis hijos en los colegios.  Pregunté a amigos y colegas que ya estaban aquí sobre el tema del racismo porque en mis mapas mentales Argentina era un país muy racista y mi hijo es moreno(morocho, como dicen aquí) y mi hija tiene el pelo crespo, así que mi miedo era que fuesen rechazados por eso (resalto que era mio este miedo). Muchas dudas pasaban por mi mente respecto a este tema, en la medida en que tome conciencia que no ganaba nada adelantándome a los hechos, si no, solo alimentar a un monstruo inexistente, llegaba a mi la calma y empece a ver realmente lo importante y era lo que mis hijos estaban experimentando.  También, tenga conciencia de que sus temores de adultos no necesariamente son los temores de su hijo, no contamine su proceso, y en un ejercicio de comunicación respetuosa, pregúntele a que le teme él, sin juzgar y sin minimizar el temor de ellos, y comparta también usted sus temores (acorde a la edad que tenga el adolescente).

Por una parte estaban enojados, salir de su país generalmente en el adolescente despierta rabia, porque debe dejar "a sus amigos", debe salir de su circulo social donde es "alguien" donde tiene un lugar, esa sensación de ruptura con sus amigos les causa mucho enojo.  En mi caso, mi esposo llevaba ya 9 meses en Argentina y claro que mis hijos le extrañaban muchísimo pero para uno de ellos lo mas importante en ese momento era dejar a sus amigos.

Entonces al adolescente, hay que acompañarlo en este proceso de "duelo" donde se mezcla tristeza y enojo. Se le acompaña sin juzgarlo, estando ahí, mis hijos me han enseñado que a veces no hace falta "tanta charla", que simplemente oír y estar les basta. En general los adolescentes tienen la capacidad de vivir muy bien el presente, es decir no suelen perder el tiempo pensando en expectativas catastróficas de las situaciones futuras como nosotros los adultos.

Estando ya aquí conversando con el más pequeño le dije: "bueno hijo, aquí hablan diferente, quizás para ellos tu acento también sea diferente y puedan hacerte algún comentario" y el me respondió: "Mamá que te parece si esperamos a que suceda".

Creo que el trabajo previo es importante, es decir que conversemos siempre con nuestros hijos el tema de autoestima y de la seguridad en sí mismos. Que la comunicación sea fluida con ellos, recordarles siempre que si "algo" sucede, nosotros estamos ahí para ayudarlo, en esto es importante que no nos convirtamos en jueces, los adolescentes aborrecen a los jueces, si usted juzga el se siente etiquetado y eso va alejarlo.  Es vital que su hijo confíe en usted, como su padre (yo soy de las que piensa que no podemos jugar a ser amigos de nuestros hijos, somos sus padres, pero este es otro tema).  Hágalo participe del proceso de aprendizaje de las costumbres y modos del nuevo país, conversen del cómo se nombran las cosas  en el país donde han llegado.

No apresuremos nada, confiemos en los recursos que ellos tienen y en la preparación previa que hemos venido realizando. Confiemos también en los recursos que hemos manejado para afrontar el proceso migratorio desde que se toma la decisión de cambiar de país.

Es importante que usted conozca a la par, el entorno donde su hijo empieza a estar, conozca a sus compañeros de clases, conozca la escuela, como se manejan. La comunicación es vital repito, no deje pasar ningún evento que pudiera causarle incomodidad en el colegio, no susbestime si su hijo empieza a tener conductas que no son habituales en él.

Mis hijos se han adaptado muy bien a sus nuevas escuelas, ambos han sido recibidos en sus grupos de buena forma, van adquiriendo expresiones propias de aquí (lo que es normal y no por eso dejaran de ser venezolanos). El proceso de duelo por la perdida de sus amigos en Venezuela, esta ahi y lo vamos manejando, sin embargo ya hay nuevos amigos, ya han sido invitados a tardes de juego y a fiestas de cumpleaños y solo llevamos tres meses.  Es un proceso de altas y bajas, lo más importante es que tengamos conciencia de que somos un "tribu" que hemos emprendido un viaje juntos, que es normal que lloremos, que extrañemos. Que estamos todos adaptándonos y descubriendo una nueva cultura, que tiene muchas cosas que aportarnos, y que aquellas cosas que simplemente no  nos ayuden a ser mejores personas no las tomamos y ya.

Entonces resumiendo, en mi caso ha funcionado:
*Comunicación.
*Afecto (mucho, mucho afecto).
*Vivencia del presente.

Son tres aspectos que nos ayudan a apoyar al adolescente en el proceso de adaptarse a un nuevo entorno y a la vez nos ayudan a nosotros como adultos a enfrentar nuestros temores. Yo siempre digo que los monstruos más feroces con los que deben luchar nuestros hijos son con nuestros miedos, no se los endosemos, ya bastante tienen con los suyos...si es que tienen.


Siendo este el caso de muchos Venezolanos en la actualidad, queremos compartir testimonios auténticos de familias que han emigrado con sus hijos en esta etapa.


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Tengo un hijo de 11 años y salimos de Venezuela cuando el tenia 10. Vino a la Argentina muy emocionado, ya conocíamos el país y le gustó.  En su escuela se integró desde el primer día. A los niños le llama la atención el hecho de que sea extranjero y las maestras encantadas porque esta adelantado para el grado y además por lo educado.

El, en líneas generales se ha adaptado muy bien, incluso vemos que afrontó el cambio con una madurez increíble. Por otro lado extraña demasiado a sus amistades y familiares.

Nosotros lo preparamos para el cambio desde la verdad; le hicimos saber que buscamos un mejor futuro, un lugar en donde tanto el como nosotros como padres pudiésemos vivir su etapa de adolescencia y juventud tranquilos, en un lugar donde tener oportunidades de formarse académicamente. También reforzamos mucho nuestros valores familiares y hablamos de temas a los que podría exponerse una adolescente en cualquier parte del mundo: drogas, promiscuidad, alcoholismo entre otros.

Nuestro mayor temor como familia inmigrante de la Venezuela actual es cuando nuestro hijos nos pregunta:  cuando venimos de nuevo? Cuando voy a ver de nuevo a mis amigos y a mis familiares?... Nosotros sin mentirle, le decíamos que no sabemos cuando, pero que planificaremos y trabajaremos duro en familia para lograr ese reencuentro.

Le comentamos también que nuestras amistades y familiares siempre van a estar allí y que además están felices por nosotros. Como les contaba inicialmente, le hablamos del cambio positivo que buscábamos para la familia y que lastimosamente en Venezuela por el momento no era posible.

Si soy sincera entre luchar con las citas de documentación, comprar el pasaje y ver como el dolar no oficial pasó de 15 a 500 no tuvimos tiempo de documentarnos, para prepararnos a emigrar en familia con un adolescente. Eso no limitó a que el niño estuviera involucrado en el proceso y tomado en cuenta en todo momento,


Carolina, 31 años.
TSU en administración
Actualmente en casa al cuidado de mi hijo menor.


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En casa, hablamos de emigrar como 8 meses antes de venirnos y era como emocionante para el.  Al principio mi razón para emigrar era mi hijo, porque te das cuenta de que en Venezuela hasta la alimentación ha cambiado. Las salidas y el tema seguridad, tan notorio en todo adolescente también se había perdido.

Decidimos mandarlo de viaje con sus abuelos y tíos para que no pasara ningún tipo de trabajo mientras nosotros conseguíamos estabilidad acá.

El lloro mucho con las despedidas aparte su hermano mayor se quedaba en Venezuela y eso le afectó emocionalmente. Pasados 3 meses nos encontramos y me dijo que le hacia falta su casa, su cuarto, su hermano, sus amigos. Siempre le dije que lo viera como una experiencia única y una buena oportunidad.

Tomó los cambios con naturalidad a pesar de ser importantes. En Venezuela estaría iniciando el 4to año del secundario y acá en la Argentina inició en el 3ero. De igual manera, también vio que su papa consiguió empleo como mensajero, habiendo teniendo su propio negocio en Venezuela y que su mamá trabajaba en tienda hasta los fines de semana.

Actualmente está bastante adaptado y le gusta a pesar de todos los cambios ocurridos.  Sus compañeros de clases lo integraron rápido aunque todavía me dice q el se devolvería a su casa.  Creo que a medida que nosotros nos ubiquemos mejor a nivel económico el va ir desechando esa idea.

Siempre le digo que lo mejor es lo que pasa y que como madre, yo quiero para el una calidad de vida... el me dice "ok mami".


Luhijancy, 42 años
Licenciada en Administración de Empresa
Actualmente trabaja como vendedora


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Mi hija mayor es la que nos ha apurado por así decirlo a preparar viaje. Todos los días llega del colegio preguntando por los avances del viaje. Compramos hilo para tejer y el telar y ya hicimos una bufanda. Esta tan entusiasmada que en el colegio esta eximida, tiene una lista de las chucherías que piensa llevarse y los amigos le hicieron un cuaderno con mensajes muy bonitos para que los recuerde

Siente nostalgia por los abuelos que por ahora se quedan. El tío (mi cuñado) ya tiene un año fuera del país y eso la anima, porque no estará sola con nosotros si no que también estará su tío.

Si sentimos un poco de presión por parte de ella, porque a mi parecer ella se siente mas allá que aquí.  No sabemos como es el lugar a donde llegaremos, estaremos con mi cuñado mientras conseguimos un lugar donde estemos cómodos los 4.
Pero lo cierto es que estamos alegres y tranquilos de que ella acepte el cambio de todo de la mejor manera.(país, clima, amigos, todo)

Cuando se siente preocupada ella me dice:  Mamá he estado estudiando mucho me aplico y por eso tengo esas notas y todo es para llevarme un buen rendimiento y excelentes calificaciones pero me preocupa que allá me regresen a 1er año y yo no se que decirle.

Otra cosa, ella aquí esta en actividades los sábados y allá tendríamos que buscar una actividad para que se vaya adaptando a comience a hacer nuevas amistades


Sheila Torres, 37 años
Diseñador Gráfico
Aún en Venezuela


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Hace una año inicie mis planes de emigrar dada la crisis que vivía el país, y siendo yo funcionario publico se hacia mas tensa la situación.

Andrés, mi hijo de 11 años, de cuyo padre estoy divorciada, conservando sus pensamientos niño le emocionaba abordar el avión al nuevo país. Aprender sus costumbres y modismos al hablar y yo le inyectaba el entusiasmo de vivir una vida mejor.  Su padre también estimuló nuestra salida del país, y eso me pareció siempre positivo. Llegamos a este nuevo país en una temporada de vacaciones y eso favorecía su adaptación a lo nuevo.  Siempre estuvo en casa es decir, no realizaba ninguna actividad más que ir a parques y paseos familiares.  En marzo una vez que inicio el ciclo lectivo, también tenia ilusión por la maestra, compañeros y aprender la dinámica escolar.

Justo en el momento de socializar, es cuando todo se nos complicó.  Empezó a establecer diferencias entre su nueva escuela y la anterior, así como con los compañeros, que ya era un grupo consolidado que venían desde el 1er grado juntos, y siendo él el nuevo y ademas extranjero se diferenciaba en costumbres y hasta en el hablar.  Justo en ese momento, él empezó a deprimirse incluso a llorar.  Me cuestionó el por qué nos vinimos y se abrió una brecha impresionante entre los planes, la actitud que traía y todo lo nuevo que estábamos viviendo y como lo venia manejando.  Propicie encuentros y diálogos entre el y sus compañeros y no fue fácil.  Sentí que no había receptividad y hasta llegó a plantearme el regreso a nuestro país de origen.  Indudablemente, también se acentuó su separación del padre.

Tome la determinación de retirarlo de esa escuela, también por mudanza y actualmente asiste a otra y ya el trae consigo la predisposición por la experiencia anterior.  Ocurre igual, un grupo consolidado pero con una maestra y un equipo de apoyo excepcional que ayuda su inclusión y adaptación.  Aún tiene episodios de tristeza, reclama la comodidad de aquel que fue su hogar desde que nació, sus amigos, sus primos y por supuesto a su padre.  Estamos todos en un proceso emocional fuerte pero en el caso de él, dado los factores de edad, propios de un pre adolescente, ha sido un poco mas difícil.

Seguimos trabajando día a día.


Magdalena Colmenares, 36 años.
Psicopedagoga
Actualmente personal administrativo de agencia de autos.


La responsabilidad de las opiniones expresadas en los artículos y colaboraciones firmados incumbe exclusivamente a sus autores.

miércoles, 7 de junio de 2017

¿Cómo preparar a los peques para emigrar?

Al decidirnos emigrar, para nosotros era primordial la estabilidad, seguridad y adaptación de nuestro hijo que estaba por cumplir 4 años. Con un vocabulario extendido y bastante capacidad de entendimiento, le explicamos que por razones de trabajo su papá (nunca le detallamos los problemas presentes en Venezuela, ya que no se correspondían con su edad y no era mucho lo que el pusiese hacer enterándose, más que angustiarse y era lo menos que necesitábamos en ese momento) se tenía que venir a Argentina y que íbamos a tener otra casa y el otro cuarto. En definitiva, que el estuviese tranquilo, procurarle en lo posible una adaptación amable y tranquila, nos daría tranquilidad para resolver otros aspectos.

Desde que decidimos irnos, hasta que concretamos, pasaron 3 meses. Tiempo en el que íbamos hablando de los cambios que iban a venir de la manera más natural posible. Es esta etapa fue importante estar tranquilos nosotros como padres, porque no es un secreto que las angustias son lo primero que sienten los niños. Le enseñaba fotos del lugar a donde nos íbamos (ya lo conocía por un viaje anterior), procuramos hacer fiesta de despedida de su guardería, preparó su morralito de juguetes y se despidió de sus abuelitos y amigos con el plan de conversar por vídeo cada vez que quisiera.  La mañana que salimos de casa, me emocionó su tranquilidad y ver cómo se despedía de sus juguetes, su cuarto, sus abuelos y su casa: "chau  Juguetes, chau cuarto, chau casa, chau abus! Nos vemos pronto".

Además de hablar bastante y explicarle los cambios que íbamos a tener, considere necesario consultar con una especialista y por fortuna, también amiga Joana Alenso, psicóloga @psicologiaparami, mamá de morochos contemporáneos con mi hijo, y además venezolana viviendo fuera de Venezuela. Le pregunté qué hacer para manejar de la mejor manera el proceso migratorio con mi hijo. Sus consejos y datos fueron determinantes en lo que yo considero, fue un proceso armonioso.

Inicialmente me recomendó empacar objetos de su cotidianidad: sabanas, juguetes, libros, material de actividades, algunos adornos de su cuarto, sus implementos de alimentación, su elementos de apego. Importante hacerlo participe: preparar su maletica, preguntarle que era importante que no se quedara. Explicarle que encontraríamos cosas nuevas (ni mejores ni peores, solo cosas diferentes): por ejemplo: no vamos a tener auto, pero vamos a usar autobús (colectivos).

Dato importante fue tratar de mantener sus rutinas lo más parecidas posibles: si ya asiste a la escuela, su hace siesta, si leen cuentos para dormir y evitar algún otro cambio importante durante la adaptación: dejar pañales/teteros, ingresó escolar, dejar pañales, dormir solo.
Entre todo lo que implica la llegada a un nuevo país, consideró determinante no dejarnos arropar por los pendientes. Darle su espacio y nuestra atención a los niños es un punto que nos traerá tranquilidad más adelante.

Al llegar, mientras nos acomodamos, empezábamos trámites y a la par de muchos pendientes, decidimos tomarnos 2 semanas de "vacaciones". Paseos sencillos, reconocimiento de la zona y así fuimos conociendo el entorno antes de iniciar las rutinas escolares.

Porque lo he dicho en muchas oportunidades y he manifestado mi agradecimiento a su ayuda, en esta publicación compartimos a continuación datos, consejos y recomendaciones de mi querida Joana, sobre cómo preparar a los niños para un proceso migratorio amable:
Nos explica Joana Alenso, psicóloga @psicologiaparami, lo siguiente:
Existen algunas indicaciones generales para cualquier edad.

  • Es fundamental respetar la ansiedad, el malestar y el duelo del niño frente a la partida. Esto es lo más importante! Si tenemos un hijo pequeño que se torna un poco más sensible, que llora por cualquier cosa, o si tenemos un adolescente que se torna un poco más rebelde, en ambos casos, como padres tenemos que tener la sensibilidad de entender y respetar que este es su forma de lidiar con todo el proceso migratorio y darles la contención y el apoyo que necesitan. 
  • Hablar con antelación, incluso cuando son pequeños y explicarles (adaptado a su edad) que vamos a cambiar de país, de casa, de entorno. Es importante que esto también sea en un tiempo adecuado. No hacerlo con demasiada antelación, que genere ansiedad innecesaria, pero tampoco hacerlo tan cercano a la fecha del viaje, para darle tiempo de asimilar lo que está pasando. 
  • Hacerlo participe del proceso. Que él pueda elegir cuales son los juguetes indispensables por ejemplo. Cuáles llevar en la maleta de mano. Que decida algunas cosas especiales para llevar en la maleta. 
  • Permitirle que se despida de sus amigos y el resto de la familia. Y establecer estrategias para mantener el contacto desde el nuevo país. 
  • Darle espacio a nuestros hijos para preguntar. Para investigar sobre el país destino para hacerse una idea de cómo será esta nueva etapa. 
  • Tomar en cuenta su opinión con respecto a pequeñas decisiones y que nuestro hijo sienta que su posición es tomada en cuenta. Por ejemplo, el color o motivo de su cuarto nuevo. Si quiere llevar tal o cual juguete como compañero de vuelo. Cosas pequeñas pero que le den cierta participación. 
  • Al contrario del punto anterior. Es importante que los padres o responsables de la mudanza o proceso de migración seamos quienes tomemos las decisiones de peso. El país de destino, la elección del nuevo hogar, de la nueva escuela, las condiciones en general de la migración. No sólo porque son decisiones muy importantes de las que depende el éxito de este proceso y la estabilidad de la familia, sino también porque no son decisiones que deben recaer sobre nuestros hijos, esto los puede hacer sentir nerviosos, ansiosos y darles la sensación de que sus padres no tienen mucha noción de lo que están haciendo. 
En general, emigrar es un proceso difícil, exigente, que pone a prueba nuestros límites y nuestros hijos no están exentos de eso. Ponen a prueba también la fortaleza familiar. Incluso porque cuando están bebés, sienten todo nuestros estrés y lo viven también. Entonces, independientemente de la edad, va a ser difícil, y nosotros como padres deberíamos asumir no sólo las dificultades que nos trae, sino que también tenemos que brindarle apoyo y contención a nuestros hijos para que este proceso sea lo más llevadero posible para ellos.

Texto: Bertha Verdez @maminmigrante / Joana Alenso - Psicólogo clínico @psicologiaparami
Foto: @nico_photography

viernes, 2 de junio de 2017

Cómo afrontar quienes emigramos la crisis que vive Venezuela

Son muchas las noticias que llegan de la situación que vive Venezuela y muchos los sentimientos que esa situación genera en nosotros, quienes estando fuera del país, también padecemos los hechos.

Nuestros hijos también sienten y son afectados por todo lo que reciben. Es importante manejar la situación para que no incida de manera negativa en nuestros pequeños y en toda la familia.

Protegerlos de todas las angustias que generan estos hechos, no es aislarlos, es asegurarnos su tranquilidad, siendo poco o nada lo que se gana al exponerlos directamente ante tantos hechos de violencia.



Como padres Venezolanos en el exterior, como emigrantes, podemos procurar lo siguiente:
1. Dosificar la información que nuestros hijos reciben de los medios y redes. No debemos exponerlos a situaciones de violencia explícita.
2. Explicar y responder a sus dudas. Según su nivel de compresión y entendimiento, el niños generará preguntas que deben de ser respondidas de manera clara y sencilla, asegurándonos de darle respuesta a sus interrogantes. Ocultarles los hechos generará más condición.
3. Estar atentos a lo que conversamos delante de nuestros hijos, con familiares y amigos que estén dentro o fuera de Venezuela. Así pensemos que no están atentos, es mucha información distorsionada que pueden recibir.
4. Si notan nuestra ansiedad, estrés, angustia, tristeza, explicarles el por qué de nuestro sentir. Hacerles saber que no son responsables, que nos sentimos un poco mal y que pronto estaremos mejor.
5. Si sienten angustia por familiares o amigos en Venezuela, procurar una comunicación amena y tranquila con ellos. Videoconferencias, notas de voz, mensajes donde con temas triviales noten que sus familiares o amigos se encuentran bien.
6. Procurarse un lenguaje neutro a la hora de explicar los sucesos. Usar adjetivos violentos, denigrantes, despectivos, ser excesivamente pasional a la hora de explicar los hechos o detallar minuciosamente los acontecimientos, puede resultar más perjudicial que beneficioso para el menor.

Nosotros, padres y cuidadores, también necesitamos lidiar de la mejor manera posible con todos los sucesos que ocurren en Venezuela para poder manejar frustraciones y angustias como consecuencia de tales hechos.

Joana Alenso, psicóloga detrás de la cuenta @psicologiaparami les trae algunas recomendaciones para aplicar a toda la familia y manejarnos de la mejor manera posible antes los hechos que ocurren en Venezuela, mientras hacemos vida en otro país:
1️⃣  Tolerar la frustración de estar lejos y sentir que no podemos hacer tanto como quisiéramos.
2️⃣  Respetar la forma en que cada una de las personas que está en el país enfrenta la situación. Estarán los que salen a la calle, otros se quedarán en sus casas, otros seguirán con su rutina. Nosotros tenemos que respetar eso y entender que cada uno actua desde su propia realidad.
3️⃣  No dejar que la culpa nos invada. Estar lejos es difícil, pero llenarnos de culpa no permitirá que tomemos decisiones acertadas ni objetivas.
4️⃣  Asumir conscientemente que una de las consecuencias de haber emigrado es estar lejos en momentos difíciles y entender esto como parte del proceso que decidimos vivir.
5️⃣  Cuidado con el uso de las Redes Sociales. Busca fuentes confiables, verifica las informaciones. Y trata de no compartir información que no hayas podido comprobar.
6️⃣  Apoya y ayuda en lo que puedas. Si puedes ayudar a tus familiares con dinero, medicinas, comida, envíalo! Si sólo puedes ayudar dándoles apoyo moral o compartiendo información valiosa, también cuenta! Pon tu granito de ayuda!
7️⃣  Si ves que la situación te está afectando demasiado, trata de tomar un poco de distancia, no por ser indolente, sino para evitar que te afecte en tu trabajo o tus estudios, por ejemplo. Si ves que aún así, no estás logrando manejarlo, busca ayuda.
8️⃣  No perdamos la esperanza! Esperemos que pronto nuestro hermoso país se vea libre y tengamos la oportunidad de recuperarlo!
#venezuela #sosvenezuela



Texto: Bertha Verdez @maminmigrante - Joana Alenso @psicologiaparami
Foto: Rumi Rivero @rumirivero

martes, 21 de febrero de 2017

Cambios de alimentación de acuerdo a las estaciones


Cuando vives en un país sin estaciones marcadas, dónde la fruta tropical madura todo el año, las variaciones de temperaturas no son abruptas y las horas de sol son más menos la misma cantidad durante los 365 días, hay hábitos que adquirimos de manera natural como levantarnos a  la misma hora, salir sin consultar el tiempo, tener un estilo de ropa parecida para todo el año, comer lo que nos gusta sin considerar los centígrados en el ambiente y llevar actividades regulares sin importar si es enero o julio.

Al  emigrar a un país con las cuatro estaciones o con cambios de temperaturas muy marcadas de acuerdo a la temporada, nos toma un tiempo percatarnos que los cambios no son solo de dirección, idioma, acentos, clima sino también de alimentación.
Una vez instalados empezamos a comprender que esa alimentación si está atada directamente al clima. Es un tema de disponibilidad, de salud y de bienestar más que de adaptación cultural.

En un frío invierno almorzar solamente una ensalada de lechuga no resulta apetitoso, recomendable ni económica. El cuerpo pedirá algo caliente para compensar y al no ser la temporada de lechuga te costará más conseguirla y seguro deberás pagar más por ella.
Lo mismo pasará en verano; comer un plato de sopa caliente, con muchas verduras y trozos de carne a pleno sol con alerta amarilla de 41° grados no es ni remotamente saludable. Seguramente te descompensarás.

Los veranos con sus días largos de mucha luz nos regalan horas interminables para salir, jugar, pasear y hacer ejercicio. Evidentemente la alimentación debe acompañarnos y aprovechamos y ahorramos.

En Verano

Recomendaciones para toda la familia:

  1. Consumir frutas de estación (sandía, melón, uvas, duraznos, naranjas, palta, kiwi)
  2. Tomar mucha agua
  3. Evitar las frituras y masas en exceso
  4. Ingerir batidos y zumos naturales
  5. Evitar comidas calóricas y elaboradas con muchas salsas
  6. Preferir carnes magras preparadas a la plancha.
  7. Mantener meriendas snacks ligeros

Verano y los niños

Recomendaciones para los niños, como nos ha indicado la Nutricionista Claudia Salemi de  @happy.fit.kids:
  1. Chequea el clima: Alta temperatura + humedad es una mala combinación.
  2. Ofrece agua como primera opción. 
  3. Luego ofrece jugos naturales, limonada, naranjada o leche.
  4. Coloca a su vista y alcance el termo/envase de agua. Si lo ve, le provocará tomar más.
  5. Coloca los envases con agua en el refrigerador.
  6. Anímalo a llevarse su propio termo de agua cuando salga a jugar al aire libre.
  7. Explícale la importancia de hacer pausas durante el juego para hidratarse.
  8. Ofrece frutas y vegetales frescos durante el día. Aportan un contenido importante de agua, además de vitaminas y minerales.
  9. Si no le gusta el agua, agrégale pedacitos de limón o naranja. 
  10. Favorece el consumo de líquidos antes, durante y después de la actividad física.

Al emigrar es importante cuidar también la salud de toda la familia.


viernes, 17 de febrero de 2017

Tips para ordenar y empezar a ahorrar en el hogar



Uno de los propósitos más anhelados en cada familia (y quizás menos cumplido) cada año es AHORRAR. Tema importante para quienes emigramos y nos adaptamos a un nuevo sistema económico, más si tenemos carga familiar y responsabilidades.

Es un tema recurrente en nuestras conversaciones, sobre el que nos hemos documentado y que deseamos poner en práctica. Dejamos varios tips que te ayudarán a ordenar un poco tu economía y  armar un plan de ahorro que sea el inicio de unas finanzas saludables.

1.-  Anotar todas las deudas adquiridas hasta el momento. Montos totales, pagos mínimos, fechas de vencimiento y demás datos.

2.- Sincerar todos los gastos recurrentes como vivienda, servicio, alimentación, educación, salud, transporte, diversión, mesadas, etc. 

3.-Tomar nota de manera exhaustiva, como mínimo por 30 días, de TODOS los gastos que se hagan en el núcleo familiar.
Ser sinceros y constantes con este punto nos permitirá ver objetivamente nuestra realidad. Los gastos hormigas, aquellos que no tomamos en cuenta porque los consideramos menudencias, representan un desagüe significativo en nuestro flujo financiero. Es importante sincerarnos, identificarlos y hacernos conscientes de ellos.

4.- Totalizar nuestros ingresos mensuales.
Teniendo claro todos los puntos anteriores podemos establecer nuestro propio plan personalizado de ingresos, gastos y ahorros. 

5.- Destinar un monto de nuestros ingresos  al ahorro (entre 10 y 30% según nuestros ingresos y gastos). 
Estos ahorros tienen que tener un fin y propósito. Debería ser algo que podamos visualizar para que tenga sentido el esfuerzo. 

Según algunos planes consultados, es recomendable ahorrar para lo siguiente: 
A. Un fondo de reserva que nos permita mantener nuestros necesidades cubiertas por lo menos 6 meses, en caso de alguna eventualidad.
B. Amortizar deudas adquiridas en caso de intereses no fijos.
C. Comprar un plan de ahorro o fondo de jubilación.
D. Algún gusto como viaje, auto, electrónico, inicial para vivienda, etc.

6.- Realizar un menú  de comidas para la familia de manera semanal, quincenal o mensual (según nuestra dinámica familiar, forma de cobro).  En función de ese menú, realizar una lista de compras de alimentos, artículos de limpieza,  frutas y verduras y apegarse a ella.                        

Como todo, se debe de tener las ganas de empezar y la voluntad para continuar. Establecer nuestras necesidades, sus prioridades y hacer del plan que tracemos un hábito.

Si en algún momento nos salimos del plan propuesto se debe retomar lo más rápido posible. Continuar, avanzar y mejorar es la meta.

Para AHORRAR hace falta organización y constancia. Podemos comenzar ya mismo. Y de paso podemos educar a toda la familia para seguir el plan.

¿Tomaste nota de lo que gastaste hoy?



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